viernes, 2 de octubre de 2015
Más amor, que odio.
SEGUNDA CARTA.
16 de Julio de 2043.
A Marie
Han pasado 100 años, y he decidido enviarte otra carta; no tan cursi ni mucho menos caliente. Fueron estos cien años que han parado mi extremo dolor que sentía por la decisión que tomaste de la cual, yo me negué en nuestra última noche. Sé que quizás te hayas quedado con las ganas de contestar mi anterior carta, pero lo que hiciste fue suficiente para que no me dejara ver por ti, muriéndome de ganas de tener y decirte una vez más muchos “te amo” pero me hice de valor mientras el corazón movía este cuerpo muerto.
Ahora puedo moverme más en pleno sol y en la noche, no visto ropas oscuras, me podría confundir con cualquiera, pero tú, mi querida Marie, con esa tez de porcelana, ese andar acompasado y esos ojos de miel, que aún no han desapareció después de que rompiste mi corazón nunca te pierdes de mi vista, y has de sentirte mal a decirte que siempre estoy atrás de ti; no te percatas de mis pensamientos ya que algunas veces te observo de lejos, , me gustan tus manías, tus risas y tus llantos; he de confesarte que me gusta verte llorar; en esos momentos me gustaría robarte el alma y liberarte de esa pronunciada tristeza que devela tu rostro, pero no soy un vulgar vampiro, tengo mis reglas y una de ellas es, que el alma tiene que estar en estado delicado y puro ¿lo imaginas Marie?, que vas imaginar si lo hecho esta hecho, antes de ello, tu ser era como beber agua de manantial, sencillamente exquisita. Tú habías sido la excepción en todos esos años, de los cuales fueron muy pocos, yo sufriendo de hambre y tú por amor, quisiste solucionarlo a la tonta manera.
Durante estos años he conocido una infinidad de todos tus amoríos, sin ser tu amante, conozco cada uno de los rincones que te incitan a la lujuria. Sufrí tanto el día que por primera vez entregaste tu cuerpo, pensé que me estaban dañando la cena que tanto había cuidado yo, supuse en ese tiempo mi querida, que tu alma se corrompería y se perdería como te pierdes actualmente cada noche en brazos y bocas de extraños.
Para mi sorpresa, tu alma permaneció intacta todos estos años, tan pura como la virgen que borda sus virtudes para entregarlas en dote a su futuro esposo, estoy hablando de tu corazón, tu voz llego a mis oídos pero los años le pasaron factura mi corazón, muchas almas también pasaron por mí y seguirán. Sin embargo, lo que quiero decir es que esta será la última vez que te llegue esta carta, además agregar que sigues siendo tan apetecible como antes y aun así nuevamente te dejo vivir.
PD. No soy un vampiro que brille en plena luz, ni lo fui y mucho menos lo seré, pero creo que fui el de las historias que amas y amarás, te toca decirme adiós, nunca digas que de esta sangre no beberás.
-El Vampiro-
-JP-
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